El Taoísmo es una vía milenaria, genuinamente china, que ha sobrevivido con plena vitalidad hasta nuestros días. Constituye una de las más puras expresiones de la Sabiduría extremo-oriental y una de las más directas ramificaciones de la Tradición primordial. Junto al Hinduismo y el Shinto, con los que tantas semejanzas guardan, se nos aparece como una de las formas tradicionales de Oriente que conserva con mayor pureza el frescor, la fuerza y el resplandor de los orígenes. En ella parece respirarse el aroma suave y sereno del Paraíso terrenal, el aire primaveral del amanecer hiperbóreo.

